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Similitudes del confinamiento por Coronavirus y viajes espaciales

publicado a la‎(s)‎ 31 mar. 2020 6:35 por Plataforma Sites Dgac
Cuarentena y confinamiento son parte de las similitudes existentes entre la pandemia de coronavirus que afecta al planeta y los viajes prolongados al espacio exterior.
Tripulantes de la misión STS-131 en la Estación Espacial Internacional, el 14 de abril de 2010 (NASA).

La astronauta de la NASA Anne McClain es ayudada a salir de una cápsula espacial luego de volver a la Tierra tras un período prolongado en el espacio. El ambiente de microgravedad hace que los astronautas pierdan parte de su masa muscular y fuerza, que tienen que recuperar al retornar a la Tierra (Reuters).
Millones de personas “sufren” en cuarentena. Esta situación ha creado presiones ambientales y sicológicas, en espacios reducidos en departamentos y casas habitación.

Convivir varias personas en pequeños espacios puede llegar a crear frustraciones, tensiones o conflictos que tienen que enfrentarse con conocimiento de la situación, voluntad, generosidad, templanza, disciplina, programa de actividades y orden.

Durante décadas equipos de las agencias espaciales de los Estados Unidos, la ex Unión Soviética, Japón, Europa, India y China han estudiado el comportamiento humano en ambientes pequeños para enfrentar los viajes espaciales debido al reducido tamaño de las naves.

Aislamiento

La situación de aislamiento en el hogar ha motivado el ordenamiento de tareas cotidianas, la determinación de responsables, quién lava, quién cocina, quién limpia, quién compra víveres, el establecimiento también de espacios particulares y hasta el cumplimiento de horas de trabajo profesional para quienes desarrollan labores a distancia.

Guardando ciertas e importantes diferencias, las misiones al espacio exterior incluyen meses de entrenamiento y programación de tareas domésticas, de trabajo científico, mantención de sistemas y navegación, entre otras, que deben cumplirse estricta y cotidianamente de principio a fin.

Para ello, los equipos de apoyo a las misiones trabajan incansablemente programando y cuidando hasta los últimos detalles, desde la hora de levantarse, descansar, laborar y hasta dormir.

Desde la década de los setenta, científicos y astronautas investigan y experimentan los efectos que produce la ausencia de gravedad, los riesgos que representa convivir en espacios confinados en pequeñas cápsulas y estaciones espaciales.

Valery Poliyakov, cosmonauta ruso, ha reunido mucha experiencia en ese sentido, tras viajar a la estación espacial MIR a bordo de la Soyuz TM18 el 8 de enero de 1994 y aterrizar en la Soyuz TM20 el 22 de marzo de 1995 tras 437 días 17 horas 58 minutos y 16 segundos.

Otro que mucho sabe de vivir en espacios pequeños es el cosmonauta Gennady Padalka, quien posee el récord absoluto de permanencia en el espacio con un total de 879 días viviendo en la antigua Estación Espacial MIR y en la Estación Espacial Internacional.

Riesgos del confinamiento

La Administración Nacional para la Aeronáutica y el Espacio, NASA, de Estados Unidos identificó cinco importantes riesgos y desafíos que enfrenta la exploración, entre ellos el aislamiento y confinamiento de las tripulaciones.

Se sabe que los astronautas seleccionados para esos viajes pasan por rigurosos exámenes y pruebas y, además, por un fuerte entrenamiento que les enseña a superar problemas de comportamiento y tolerancia, e identificar señales de inicio o detonación de conductas agresivas o riesgosas.

Trastornos del sueño, sobrecarga de trabajo y enfermedades en un espacio reducido pueden también llegar a poner en riesgo una misión —por ejemplo, a Marte— e incluso potencialmente la vida de los miembros de la tripulación.

La cuarentena también es un factor común en la pandemia que afecta a la Tierra y la exploración espacial. Obligatoriamente, dos semanas antes de cada misión los astronautas entran a una cuarentena con el objeto de evitar llevar enfermedades al espacio. Y cuando visiten otros mundos, esa cuarentena será igualmente obligatoria cuando regresen a la superficie terrestre.

Radiación

A lo anterior se su suma el peligro de la radiación espacial, que es un elemento que puede matar a una persona.

La exposición a la radiación aumenta el riesgo de cáncer, daña el sistema nervioso central, puede alterar la función cognitiva, reducir la función motora y provocar cambios en el comportamiento.

Para mitigar este peligro, los vehículos del espacio profundo tendrán un escudo protector significativo, dosimetría y alertas. También se están realizando investigaciones en el campo de las contramedidas médicas, como los productos farmacéuticos, para ayudar a defenderse contra la radiación.

Distancia y gravedad

El tercer peligro y quizás más aparente es, simplemente, la distancia. Por ejemplo, Marte está, en promedio, a 225 millones de kilómetros de la Tierra. En lugar de un viaje lunar de tres días, los astronautas abandonarían nuestro planeta durante aproximadamente tres años.

Si alguien se enferma o se produce una emergencia en ese viaje, no se puede dar la vuelta y llegar en horas nuevamente a nuestro hogar. Una vez que se encienden los motores de una nave espacial hacia Marte, no hay vuelta atrás ni reabastecimiento.

La planificación y la autosuficiencia —que aplica para la cuarentena que sufrimos en la actualidad— son también claves esenciales para una misión espacial exitosa.

En Marte, por ejemplo, los astronautas tendrían que vivir y trabajar en tres octavos de la atracción gravitacional de la Tierra hasta por dos años.

Difícilmente podrán salir a menudo a dar una vuelta por el paisaje marciano sin exponerse a los peligros de tempestades de arena o ausencia de oxígeno.

Y en el viaje de ida y regreso volverán a experimentar la ingravidez total para luego de casi un año experimentar la gravedad de la Tierra en que los músculos, los huesos y el sistema cardiovascular se han visto afectados durante por lo menos tres años.

Ambiente hostil

Las tripulaciones estarán privadas de respirar, hondo y pausado, el aire fresco de una mañana primaveral, de mirar el horizonte de una salida o puesta de sol y de un cielo adornado de nubes y color azul.

Su horizonte será el espacio interminable y obscuro. La iluminación que tendrán será una mezcla de luz artificial y solar. No podrán escuchar el ruido del viento ni de la lluvia, a menos que las computadoras de abordo puedan recrearlos cada cierto tiempo.

Los microorganismos que viven naturalmente y portan las personas se transfieren más fácilmente en un entorno cerrado. De ahí los permanentes controles médicos de orina y sangre que pueden revelar información valiosa sobre posibles factores estresantes.

Por todo lo expuesto, confinamiento y cuarentena representan similitudes entre la vida en pandemia en la Tierra y los viajes espaciales.
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